13 Formas De Ejercitarte Aunque estés Cansada

Una vida sedentaria puede produciros fatiga. ¡Si, así como lo leéis! El cansancio puede apoderarse de vosotras y lejos de echaros en una cama, os cuento que el ejercicio es la manera de aumentar vuestras energías cuando estáis cansadas.

Si sois amas de casa, eso de atender al marido, casa e hijos no puede ser excusa para no cuidar de la salud y decidiros a ponerse en forma. Aquí encontraréis 13 consejos para ejercitaros cuando estéis muy cansadas y veréis que elevarán notablemente vuestros niveles de energía, y con ellos, hasta subiréis esas defensas bajas.




Aunque no lo creáis: el ejercicio eleva vuestra fuerza

De seguro pensaréis que el ejercicio físico os agota, quedáis extenuadas, sin vitalidad y que dejáis la vida a diario en un gym o en caminatas. ¡Nada más lejos de la realidad!

Con solo participar en sesiones regulares de entrenamiento de baja intensidad, personas inactivas que se quejaban de fatiga lograron disminuir hasta en 65% la sensación de fatiga con solo aumentar un 20% de energía. Así lo determinó un estudio de la Universidad de Georgia en 2008.

La conclusión es que, si estáis cansadas, lo que tenéis que hacer es aumentar el ejercicio y con ello la fuerza. ¿No os ha pasado que después de un día intenso, queréis dormir y os cuesta conciliar el sueño?… ¡porque aumentasteis la energía!

 

Más ejercicio, más fuerza… ¿Cómo es esto?

caminar

Si, como lo leéis. El entrenamiento entonces es directamente proporcional a la fortaleza. En el interior de la célula es donde comienza todo el proceso, esos primeros movimientos de la producción de energía natural que se registra específicamente en las mitocondrias.

Parte de ella proviene de la dieta, de allí que si la ingesta de alimentos es poca, poca será la producción energética por lo que podéis sufrir desgastes que repercutirán en vuestro día a día.

Pero debéis estar atentas porque hay diferentes tipos de energía y no todos son positivos o beneficiosos para vosotras.

Os puedo comentar de la llamada “energía tensa”, aquella que os permite realizar un montón de trabajo. Parece genial, ¿cierto?, pero no lo es porque rápidamente puede convertirse en un estado negativo asociado a la depresión: la tensión-cansancio.

Por otra parte, está la “energía calmada”, derivada de la relación entre la energía física y mental que es más duradera y se logra con la actividad física apropiada: caminar 10 o 15 minutos. La rutina muy intensa en el Gym tiene el efecto primario de reducir por poco tiempo la energía, es decir, el mismo tiempo que permanecéis cansadas.

Podéis aumentar la “energía calmada” si practicáis yoga, Pilates o Tai Chi, además de las caminatas.

Como veréis, la idea es no llegar al cansancio y dependerá de vuestra condición física que la intensidad de un ejercicio os resulte moderado para unas y fácil o rudo para otras.

Otra forma de aumentar la “energía calmada” es reproducir música durante la actividad física, porque cambia vuestro estado de ánimo.

Como consejo os digo que si ingerís una fruta antes de comenzar cualquier rutina, obtendréis mayor rendimiento. ¿Por qué?… porque la comida que es energía, ingresa a vuestro torrente sanguíneo y el cuerpo se prepara para el trabajo, de manera que tendréis más energía durante el deporte y después de él.

No olvidéis ingerir agua antes, durante y después de hacer los ejercicios, porque no solo reduciréis el cansancio durante el entrenamiento porque la deshidratación causa fatiga.

 

¿Por qué baja la energía?

Puede hacerlo por múltiples causas pero hay las principales como:

 

Desequilibrio hormonal

Los problemas hormonales tienden a causar baja energética. Si hay problemas con la tiroides, podéis sentiros fatigadas todo el día, pero si el trastorno es a nivel de las glándulas suprarrenales, puede que os convirtáis en marmotas durante el día y búhos por la noche. Si el problema en cambio involucra las hormonas sexuales, puede que sintáis mucho sueño antes y durante el periodo.

 

Toxicidad

La cantidad de toxinas que acumuláis en vuestro organismo son contraproducentes a en materia corporal. Os preguntaréis ¿cómo estamos expuestas a sustancias tóxicas nos cuidamos mucho y las evitamos?

Pues os cuento que los medicamentos que habéis ingerido durante años, los químicos del tinte o alisado del cabello, la pintura de uñas y todos los demás productos para el cuidado personal así como los alimentos procesados os recargan de toxinas.

 

Inmunodeficiencia

¡Alerta! Os estáis debilitando si tenéis problemas con vuestro sistema inmune. ¿Cómo saber si tenéis problemas con el sistema inmune? sencillo: infecciones recurrentes, alergias o autoinmunidad.

 

Deshidratación

La falta de agua en el organismo ralentiza todas las funciones orgánicas. Debéis ser sinceras con vosotras y determinar si en realidad estáis bebiendo suficiente agua al día. No toméis el agua del plástico y menos si ha estado sometida a radiación solar.

 

Anemia

Por lo general la anemia causa fatiga, pérdida de cabello y baja resistencia. La anemia más común es por déficit de hierro, pero de igual manera, baja la energía corporal.

 

Deficiencia de nutrientes

Problemas derivados de una dieta, causan pérdida de energía corporal porque no dotamos a nuestro cuerpo de los nutrientes necesarios. Pero aquí debéis tener cuidado porque puede que tengáis sumo cuidado en cumplir con una dieta balanceada e igual sentís fatiga y cansancio. Sencillo: muchos de los alimentos se cultivan en suelos que de alguna u otra forma registran deficiencia de nutrientes o se les aplica pesticidas que se convierten en toxinas para vuestro organismo.

Vitamina B, vitamina C + D, magnesio, folato y el hierro son los nutrientes que registran mayor deficiencia y que están asociados con la baja energética.




Consejos para ejercitaros cuando estáis muy cansadas

#1 Probad hacer alguna rutina

limpiar

Para esos momentos cuando sentís que no dais más y que el cuerpo no os responde porque estáis fatigadas, podéis intentar realizar alguna actividad alternativa. Si estáis en casa podéis dedicaros unos minutos a barrer o simplemente quitar el polvo. Así aplicaréis movimiento que obliga al bombeo de sangre y con eso estimuláis el incremento de energía. Si sois enemigas de la limpieza podéis optar por salir a caminar un rato o practicar yoga restaurativo, una práctica diseñada especialmente para relajación y revitalización.

 

#2 Escuchad la voz de la sinceridad

Si os resistís en primera instancia a iniciar un periodo de entrenamiento, debéis determinar si esa resistencia se trata de una simple pereza o si realmente necesitáis un descanso. Lo importante es que seáis sinceras con vosotras mismas para saber si en realidad no tenéis la energía suficiente.

 

#3 ¿Tenéis pareja para ir al gym?… ¡Buscadla!

Comprometeros con un amigo o amiga para ir al gym os hará más responsables en el cumplimiento de una rutina de ejercicios. Si estáis encargadas de llevar a tu amiga al gym, te veréis obligadas a acudir vosotras también así sintáis que no podéis manteneros en pie.

 

#4 Mente cansada vs cuerpo cansado: reconoced las diferencias

En vuestro día a día estáis sometidas a factores que os agobian, estresan y cansan; pero no solo física sino mentalmente. Una presión por parte de vuestro jefe, por ejemplo. Así que lo primero que debéis es reconocer es qué tipo de cansancio tenéis: una mente cansada o un cuerpo cansado. Sea cual sea vuestra respuesta, que no sea la excusa para ir al gym.

 

#5 Después de currar optad por clases de yoga

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Si sentís que habéis tenido un día de trabajo excesivo, os aconsejo que al salir del curro toméis una clase de yoga. Notaréis como vais a reducir notablemente el estrés y os sentiréis con más fuerza. Pero los beneficios del yoga van más allá, porque aumentaréis vuestra flexibilidad y con una práctica constante podéis bajar de peso, reducir la grasa del vientre.

 

#6 Respiración, música y agua: tres herramientas

Tres herramientas pueden ser vuestra carta bajo la manga para alimentar vuestros entrenamientos: la respiración, la música y el agua, tres fuentes de energéticas. Os servirán para elevar los ánimos cuando os sentís apagadas, porque ¿a quien no le mola la música, por ejemplo? Os sentiréis motivadas para aumentar la velocidad o resistencia en la jornada.

 

#7 No entrenéis a diario

La idea de ir al gimnasio es acrecentar vuestra fortaleza, no disminuirla.

Si estáis comenzando a ir al gimnasio no es necesario que entrenéis todos los días, por el contrario, es contraproducente. Si iniciáis una rutina deportiva en el gimnasio de forma diaria, puede que terminéis notando debilidad inmediata. ¿Por qué? Porque vuestro sistema nervioso central está siendo gravado demasiado. Lo recomendable entonces es que no entrenéis más de 5 días por semana.




#8 Una clase de baile no va mal

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Iniciar una actividad en la que podáis sumergiros, sería una buena opción. Iniciar clases de baile os servirá para hacer frente a la fatiga siempre que os dejéis llevar por el ritmo que os marque el instructor. Si la actividad os resulta divertida, no tendréis tiempo para acordaros que estáis agotadas.

 

#9 Los beneficios deben ser vuestro norte

Pensar en los beneficios que os trae iniciar y sobre todo cumplir, una rutina de actividad física debe ser vuestro norte. Si no pensáis a diario en los beneficios que vais a lograr, de seguro la fatiga os gana la partida. Muchas de vosotras os empeñáis en pensar en los aspectos negativos de ejercitaros, lo que es una locura desde todo punto de vista porque el ejercicio solo tiene aspectos positivos. Entonces pensad en que el esfuerzo físico aumentará tu fortaleza y con ello la longevidad, reduciréis los riesgos de una enfermedad, pero además aumentaréis la tasa metabólica, así como vuestra vida y los patrones de sueño mejorarán.

 

#10 Evitad comidas antienergía

La comida es pieza clave en todo el proceso energético. Debéis evitar el consumo de grasas saturadas o exceso de proteínas durante todo el día, porque tardan mucho más tiempo en el proceso de digestión.

 

#11 Ejercicios de respiración

Podéis enviar fuerza a cada rincón de vuestro cuerpo mediante la respiración. Solo tenéis que practicar la respiración profunda. Solo tenéis que cerrar los ojos, inhalar por la nariz y exhalar por la boca pero lentamente. De esta manera vais a enviar más oxígeno a vuestro cerebro.

 

#12 Hacedle la Guerra a la fatiga

No permitáis que la fatiga se apodere de vosotras. Una de las formas de combatirla es usar zapatos cómodos de manera que una caminata no os afecte o usad plantillas especiales que ayudan en la circulación.

 

#13 Tened presente vuestras metas

¿Decidisteis iniciar una rutina de entrenamiento y antes de empezar sentís que la fatiga se apodera de vosotras al punto de querer tirar la toalla y posponer la rutina de ejercicios?

Es el momento de que recordéis cuáles son vuestras metas, cuál es la intención original de ejercitaros y que recordéis si tratáis de ganar salud para vuestra vida diaria, desarrollar fuerza y ​​perder peso.




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